¿Porqué se decide no instalar aseos convencionales lejos del alcantarillado?

¿Porqué se decide no instalar aseos convencionales lejos del alcantarillado?

Colocar un aseo convencional en una zona alejada de la red de alcantarillado suele ser mucho más complejo y caro de lo que parece. Los costes se disparan porque hay que abrir zanjas largas, salvar desniveles, pedir licencias y ejecutar una acometida específica hasta la red pública. Un sistema de alcantarillado puede fácilmente superar los 1.000 euros por metro lineal, de modo que cada metro adicional de tubería y obra civil tiene un impacto directo en los presupuestos y muchas veces es determinante para decidir no instalar ningún aseo.

Además, cuando el inodoro queda demasiado lejos de la bajante, la instalación deja de ser “simple fontanería” y empieza a requerir soluciones técnicas especiales: tuberías sobredimensionadas, pendientes muy calculadas o incluso trituradores-bomba para impulsar las aguas residuales. Si estos elementos no se diseñan bien, aparecen atascos, malos olores y averías frecuentes, que encarecen todavía más la vida útil del baño.

En muchos entornos rurales, zonas verdes o espacios temporales, la distancia a la red hace que un aseo convencional pierda sentido. A esto se suma el coste de conectarse al alcantarillado, que en una acometida sencilla de pocos metros ya puede alcanzar varios miles de euros, aumentando según longitud, profundidad y tipo de terreno. Por eso cada vez más proyectos optan por soluciones alternativas como los baños secos, que evitan largas acometidas y pueden reducir significativamente los costes de construcción y también los operativos frente a los baños tradicionales conectados a la red.

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