¿Sabías que una persona gasta de media unos 15.000 litros de agua potable al año solo tirando de la cadena? En muchos lugares del planeta el agua es un bien cada vez más escaso, los aseos secos ecológicos se presentan no solo como una alternativa, sino como una necesidad para un futuro sostenible.
En un contexto de sequías recurrentes y aumento del estrés hídrico, cada descarga de inodoro cuenta. Mientras un baño convencional puede consumir entre 6 y 16 litros de agua limpia por descarga, un baño seco no utiliza ni una sola gota, lo que supone un cambio radical en la forma de gestionar nuestras aguas residuales.
En gran parte del mundo no hay costumbre de utilizar aseos secos en viviendas y el cambio no sería fácil para la mayoría. Para aseos públicos es muy diferente. Aseso públicos que se instalen al aire libre y con un sistema adecuado, ahorraría mucha agua y sería un paso importante para la sostenibildad.
Los baños secos separan y tratan los desechos sin necesidad de agua, evitando la sobrecarga de redes de alcantarillado. En instalaciones públicas, parques, zonas recreativas, de eventos, etc. esto se traduce en un ahorro de millones de litros de agua al año y en una reducción significativa de los costes operativos y de mantenimiento.
Además del ahorro de agua y otros costes, los sistemas bien diseñados permiten convertir la fracción sólida en compost seguro, que puede utilizarse como fertilizante en proyectos de revegetación o agricultura regenerativa. De este modo, lo que antes era un residuo problemático se transforma en un recurso, cerrando el ciclo de nutrientes y contribuyendo a la restauración del suelo y a la protección de ríos y acuíferos.
